En un momento en el que muchas empresas están buscando fórmulas para reducir costes, ganar competitividad y avanzar en sostenibilidad sin comprometer su capacidad de inversión, Grupo Incalexa impulsa el Escudo Energético 360. Pablo Cervigón, Director Comercial de Grupo Incalexa, explica en esta entrevista cómo funciona este modelo de Eficiencia Energética como Servicio (EEaaS), que se paga mediante cuotas mensuales financiadas con los propios ahorros conseguidos en su factura.


-Para comenzar, ¿podría explicarnos qué es exactamente el Escudo Energético 360 y qué necesidades o desafíos busca resolver en la industria?

–El Escudo Energético 360 es una solución integral de Grupo Incalexa que ayuda a las empresas a reducir su consumo energético, ahorrar costes y ganar competitividad sin realizar una inversión inicial. Además, ayuda a la industria a gestionar las limitaciones de acceso a la red eléctrica, actualmente saturada y con dificultades para atender nuevos suministros o aumentos de potencia de los existentes. Lo hacemos analizando la empresa en su conjunto, estudiando sus instalaciones, sus consumos y sus procesos para detectar dónde puede ahorrar más. A partir de ahí, diseñamos y ejecutamos las soluciones más adecuadas, como autoconsumo, aerotermia, recuperación de calor, optimización de frío o monitorización energética. Nosotros gestionamos la inversión del proyecto y la empresa paga el servicio a través de una cuota mensual financiada directamente por los ahorros garantizados en su factura energética.

¿Qué tipo de empresas pueden beneficiarse de este modelo?

-Es un modelo pensado para cualquier empresa que tenga un gasto energético importante y quiera reducirlo. Puede ser especialmente útil para industrias que consumen mucha electricidad, calor o frío, como empresas de alimentación, lavandería industrial, cerámica, metal, química o procesos productivos que utilizan hornos, calderas, cámaras frigoríficas o maquinaria intensiva. Cuanto más pesa la energía en la cuenta de resultados, mayor suele ser el margen de ahorro. Pero también puede tener sentido para empresas con consumos más moderados que buscan estabilidad, eficiencia y una forma más ordenada de controlar su factura energética.

¿Cuándo debería una empresa plantearse dar este paso?

-Cuanto antes. No hace falta esperar a una crisis o a una subida de precios para reaccionar. La energía pesa cada vez más en la competitividad de cualquier negocio, así que conviene anticiparse. El primer paso es dejar de verla como un gasto fijo que no se puede tocar y empezar a analizarla como una oportunidad de ahorro, mejora y crecimiento.

Cuanto antes se revise cómo se consume la energía, antes se pueden detectar ineficiencias, reducir costes y ganar estabilidad para el futuro.

-Una de las claves de EE360 es que la empresa no tiene que hacer una inversión inicial. ¿Cómo funciona este modelo?

-Funciona de una forma sencilla. La empresa no tiene que pagar el proyecto al principio. Nosotros analizamos sus necesidades, diseñamos la solución, buscamos la financiación, ejecutamos las mejoras y nos encargamos del mantenimiento. A partir de ahí, la empresa paga una cuota mensual que se cubre con el ahorro que consigue en su factura energética. Es decir, no tiene que hacer un gran desembolso ni asumir una deuda para modernizar sus instalaciones. Con este modelo As a Service, el cliente reduce su coste operativo (OPEX) y asegura la continuidad de su proceso productivo, porque el riesgo de disponibilidad lo asume Grupo Incalexa mediante una propuesta de mantenimiento integrada.

-Cuando alguien pregunta dónde está la letra pequeña, ¿qué les responde?

-Les respondemos con total transparencia. No hay letra pequeña porque el modelo solo funciona si la empresa ahorra. Analizamos antes el consumo, calculamos el potencial de ahorro y planteamos una cuota mensual que se pueda pagar con esos ahorros. El cliente sabe qué va a pagar, qué actuaciones se van a hacer, qué mantenimiento está incluido y qué resultados puede esperar.

-¿Qué preocupaciones deja de tener la empresa con este modelo?

-La empresa deja de preocuparse por la inversión inicial, la elección de la tecnología, los costes en reparaciones de mantenimiento de las máquinas actuales y las pérdida en producción por esas paradas. Además, generamos Certificados de ahorro energético (CAE), que el cliente puede cobrar vendiendo su energía.

-¿Qué pasos sigue una empresa que quiere ponerlo en marcha?

-El proceso se desarrolla por fases para que la empresa sepa en todo momento en qué punto está y qué decisión tiene que tomar. Primero realizamos una visita comercial y analizamos sus procesos productivos para entender cómo consume energía. Después elaboramos un estudio inicial con un presupuesto orientativo y una estimación de los ahorros posibles. Si la empresa decide avanzar, se firma el contrato de auditoría e ingeniería, que permite definir la solución con más detalle. A partir de ahí presentamos el presupuesto final y, una vez aprobado, se firma el contrato de instalación. La siguiente fase es la ejecución del proyecto, con la instalación y puesta en marcha de las mejoras. Por último, nos encargamos de la legalización y la generación de CAES, los Certificados de Ahorro Energético.

También hablan de sostenibilidad como ventaja competitiva, ¿qué significa?

-Significa que ser más sostenible también ayuda a vender mejor y a competir mejor. Hoy muchas empresas, administraciones y clientes valoran que sus proveedores reduzcan consumos, emisiones y costes energéticos. Una empresa más eficiente puede mejorar su imagen y acceder a nuevas oportunidades. La sostenibilidad ya no es solo una cuestión de reputación. También puede tener un impacto directo en el negocio.

-Si tuviera que resumir EE360 en una idea, ¿por qué una empresa debería dar este paso?

-El EE360 no es solo una forma de ahorrar energía, es una forma de proteger el futuro de la empresa. Permite reducir costes, ganar estabilidad, asegurar la continuidad productiva y depender menos de las subidas del mercado energético, sin hacer una inversión inicial. Ese es el verdadero valor del modelo. No se trata solo de eficiencia energética, sino de blindar la competitividad industrial a largo plazo. La empresa se vuelve más eficiente y sostenible y mejora la calificación energética.